La joya del barroco complutense: la iglesia de las Bernardas

Aunque Alcalá sea una ciudad forjada en el medievo y con una profunda influencia del humanismo que inundó la ciudad con la fundación de la Universidad a principios de la Edad Moderna, es el Concilio de Trento el que acabaría diseñando gran parte del patrimonio artístico que hoy conservamos. Y es que tras las disposiciones surgidas de la Contrarreforma, la ciudad se llenó de colegios y conventos que bebían directamente del estilo artístico surgido de aquel momento: el Barroco. Estas instituciones asentadas en la ciudad, atraídas por la prestigiosa Universidad de Alcalá y la protección de los arzobispos de Toledo, contarían con grandes artistas para diseñar y decorar sus iglesias y edificios. Por desgracia, la Guerra de Independencia, el cierre de la Universidad y los conventos por la Desamortización de Mendizabal así como la Guerra Civil acabarían con grandes obras maestras, muebles e inmuebles, que otrora fueran orgullo de la ciudad. Por suerte aún conservamos parte de ellas, lo que llevó a la consecución del título de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO hace 20 años. Y una de esas joyas de la ciudad es la iglesia del Monasterio de San Bernardo.

Bernardas. Cas Oorthuys (1955)

Plaza de las Bernardas (1955) Fotografía de Cas Oorthuys

BREVE HISTORIA DEL MONASTERIO

El 7 de enero de 1617, el arzobispo de Toledo y Señor de Alcalá, el cardenal Bernardo de Sandoval y Rojas, expuso al concejo su deseo de fundar un monasterio para monjas del Císter en Alcalá en las inmediaciones de su palacio arzobispal o donde el ayuntamiento considerase oportuno. Tras algunas deliberaciones, se decidió que el lugar más adecuado sería la Almanxara, el antiguo barrio de carpinteros de la morería, debido a ser un lugar poco habitado y transitado y además contiguo a la residencia de los arzobispos. Y es que aún era reciente la expulsión de los antiguos habitantes, los moriscos, apenas siete años antes.

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Cardenal Bernardo de Sandoval y Rojas, anónimo (s. XVII) Obra conservada en el museo del monasterio

Una vez compradas las antiguas casas, derribadas a partir del 16 de marzo de 1617, el 17 de abril de dicho año se colocó la primera piedra. La construcción fue rápida aunque el fundador no pudiera verlo en vida pues falleció en 1618, entrando a vivir las primeras monjas trasladadas desde el convento cisterciense de Vallecas el 7 de marzo de 1626 aún sin estar terminado el edificio conventual, lo que conllevó problemas y posteriores adecuaciones que sería largo de relatar. En el convento, según los estudios de Carmen Román, vivía una comunidad formada por 24 religiosas y 6 freilas así como la demandadera. La vida conventual terminaría en 1999, cuando las pocas monjas bernardas que quedaban marcharon, cerrándose una etapa de casi 400 años.

En cuanto al edificio, sufrió saqueos durante la Guerra de Independencia y algunas pérdidas con la Desamortización. Fue nombrado Monumento Histórico Nacional en 1924 y se salvó de los graves expolios, saqueos e incendios producidos durante la Guerra Civil, siendo utilizado por la Junta del Tesoro Artístico como almacén de arte antes del traslado a Madrid de prácticamente la totalidad del patrimonio mueble complutense.

Finalmente, el 11 de agosto de 1939 se ve afectado por el incendio del Palacio Arzobispal y pierde la linterna de la cúpula, repuesta por el arquitecto Manuel Barbero en 1983. En la actualidad está en proceso de restauración, un prolongado proyecto comenzado por la casa de la demandadera y el claustro menor, continuado en la iglesia (terminada pero aún no abierta al público) y que continuará por otras dependencias conventuales como el claustro mayor.

Fachada de la Casa de la Demandada, espacio del convento donde residía la mujer que hacía los recados a las monjas

LOS ARTISTAS

Durante mucho tiempo ha existido un debate sobre la autoría del edificio, resuelto gracias a los estudios de Carmen Román Pastor. Esta investigadora señala inequívocamente hacia Juan Gómez de Mora, el arquitecto real de Felipe III y gran maestro del barroco madrileño. Y es que es el propio Cardenal Sandoval quien, en su testamento, señala que el edificio debe seguir su construcción siguiendo las trazas del insigne arquitecto. Es decir: es el autor intelectual, debiendo realizar visitas puntuales al edificio para seguir el estado de las obras al igual que hizo Rodrigo Gil de Hontañón en la construcción de la fachada de la Universidad de Alcalá. Gómez de Mora dejó el peso de la construcción en su maestro mayor de obras, el alarife complutense Sebastián de la Plaza.

Plaza Mayor de Madrid, Juan Gómez de Mora. Fuente: wikipedia

En cuanto a la decoración, la colección pictórica fue encargada al artista italiano y futuro pintor de corte Angelo Nardi, quien en solo dos años realizaría un total de 20 grandes lienzos y 14 pequeñas tablas. Estas se realizaron para el baldaquino atribuido al hermano jesuita Francisco Bautista. Finalmente, las esculturas se atribuyen a Manuel Pereira y Antonio de Herrera Barnuevo, escultor real.

Inmaculada, Francisco de Herrera Barnuevo (1621) Fuente: @Javierbaladron

LA FACHADA

La teatral fachada de la iglesia se abre hacia una pequeña plaza monumental concebida como lugar de realización de festividades religiosas y como marco para el propio edificio que la cierra.

Plaza de las Bernardas (1955) Postal García Garrabella

La fachada presenta un gran cromatismo conseguido a través de la combinación de ladrillo rojo, una portada clasicista de gris granito y la blanca caliza en los escudos y las líneas de impostas que dividen la fachada en tres niveles. En ellas donde podemos leer la siguiente inscripción fundacional:

AD GLORIAM DEI CONDITORIS / SEDENTE PAULO V PONTIFICE MAXIMO. PHILIPPO III, REGE CATHOLICO. DIVO BERNARDO / D. DOMINUS BERNARDO ARCHIEP. TOLETANUS CARD. SANDOVAL INQUISITOR GENERALIS CONSTRUXIT. A. 1618

En el primer nivel nos encontramos tres puertas que nos aventuran una iglesia de planta basilical. La mayor es la central, de arco de medio punto, mientras que las laterales están adinteladas y culminadas cada una por uno de los cinco escudos del fundador que presenta la fachada.

Fachada de la Iglesia de las Bernardas tras la restauración

En el segundo nivel vemos dos escudos del fundador de mayor tamaño, dos ventanas elípticas y una hornacina asentada sobre el frontón curvo partido con roleos que culmina la puerta principal. En ella descubrimos la gran escultura de San Bernardo obra del escultor portugués Manuel Pereira (ca 1624). Culmina un frontón triangular con bolas.

San Bernardo, Manuel Pereira (1624)

El tercer nivel, reducido por el uso del aletón sin decoración, lo preside un gran escudo del fundador y se culmina sobre un frontón triangular con un falso óculo. Como podéis comprobar parece concebida como un austero telón que nos depara una gran sorpresa en su interior: la iglesia.

Vista lateral de la fachada desde el Palacio Arzobispal (antes 1936) Fotografía del Archivo Moreno, IPCE

LA IGLESIA

Cuando el visitante se adentra en la fachada nunca espera el tesoro que se va a encontrar. De repente nos hallamos ante una gran iglesia elíptica de una simetría total de la que salen ocho espacios, rectangulares en los puntos cardinales y elípticos los restantes: un nártex en la puerta principal enfrentado a la capilla mayor donde encontramos el baldaquino y el altar. Ambos presentan aspecto de arco triunfal por su tamaño, clara influencia de Peruzzi.

Vista de la capilla mayor desde el balcón del arzobispo. Fotografía de José Javier Martínez Palacín

A cada lado, tres capillas abiertas con arcos de medio punto de menor tamaño, separadas del cuerpo de la iglesia con rejas y decorados con retablos: las centrales rectangulares y las de los extremos elípticas.

Planta de la iglesia

A lo largo de la elipse, a media altura, una serie de balcones que evocan palcos. Sobre ellos arranca una espectacular bóveda encamonada elíptica con decoración geométrica, un óculo cerrado y cuatro tondos en los que se han aboceteado los Padres de la Iglesia en la reciente restauración, imitando las pinturas perdidas en el incendio de 1939. Finalmente, una gran linterna culmina la bóveda y permite una luminosidad.

Y es que la luz juega un papel muy importante en el templo pues, con su abundancia, hace destacar otro elemento característico de la iglesia: la ausencia de pintura en sus blancos muros. Y es que, a pesar de que el barroco se caracteriza por el horror vacui de brillantes colores en las paredes y techos, no debemos de olvidar que era una iglesia cisterciense y esta orden aboga por la austeridad decorativa en aras de no distraerse de lo importante: la oración y el recogimiento. Pero esto no evita que la iglesia contara con un programa iconográfico a través de los 20 lienzos de Angelo Nardi.

Vista de la cúpula desde un balcón del lado de la Epístola. Fotografía José Javier Martínez Palacín

LA CUADROS DE ANGELO NARDI

Los 20 lienzos de Nardi desarrollan cuatro temáticas: escenas de la vida de Cristo (retablos de las capillas laterales), escenas de la vida de la Virgen (un retablo y en la capilla mayor), martirios y conversiones (capilla mayor) y la Orden del Cister (capilla mayor y baldaquino). Pero más allá de temáticas, es innegable la preponderancia de la iconografía mariana, debido a la localización de los cuadros relacionados con ella, su vistosidad y tamaño. En sus cuadros vemos a un artista capaz de mezclar su formación manierista toscana, en la que se ve la influencia de Andrea del Sarto según Jorge Elías de la Peña, con la influencia de la escuela veneciana, especialmente de Veronés y, en menor medida, de Tiziano. Las figuras son monumentales, de gran naturalismo, expresividad y vistosidad a través de escorzos, contrastes cromáticos y el uso de un cierto tenebrismo que remite a un conocimiento de la obra de Caravaggio y su entorno. Es la muestra de la madurez alcanzada por el artista, quien consigue crear veinte lienzos de una calidad indiscutible y de grandes dimensiones en apenas dos años: 1619 y 1620.

Comenzamos el programa iconográfico por las capillas laterales de la iglesia, donde encontramos escenas de la vida de Cristo y la Asunción de la Virgen María, todos misterios gozosos y gloriosos del rosario. Comenzando por la primera capilla del lado de la Epístola a los pies de la iglesia (para los profanos: la primera a la derecha al entrar): Adoración de los Pastores, Adoración de los Reyes Magos y Resurrección. En mismo orden pero en el lado del Evangelio: Ascensión de la Virgen, Circuncisión de Cristo y la Transfiguración. Cabe destacar, como señala Carmen Román citando a la última priora del monasterio, que debido al desmontaje de los cuadros y su traslado a Madrid en la Guerra Civil, en la restitución se perdió la lectura original pues se colocaron de manera diferente.

El resto de cuadros, hasta un total de 14, se reparten en los muros de la Capilla Mayor.

  • Muro de la epístola, de arriba a abajo: San Francisco (tondo), Crucifixión de San Pedro y Lapidación de San Esteban
  • Muro del evangelio, ídem: Santo Domingo de Guzmán (tondo), Conversión de San Pablo y Martirio de San Lorenzo (firmado en la parrilla)
  • Testero, ídem y de izquierda a derecha: Coronación de la Virgen, Anunciación (en dos cuadros a ambos lados del coro alto, ángel a la derecha y Virgen a la izquierda), Lactatio de San Bernardo, Imposición de la casulla a San Bernardo, Inmaculada Concepción, Santa Humbelina y Santa Lutgarda.

Cabe destacar la Inmaculada Concepción, una de las primera representaciones de esta iconografía del barroco español, la presencia de San Francisco como promotor del dogma de la Inmaculada y de Santo Domingo como promotor del rosario, la presencia de milagros y santos del Císter como alabanza a la Orden así como el canto al cristianismo primigenio y al sacrificio personal que suponen los martirios y la conversión.

EL BALDAQUINO

En palabras de Virginia Tovar: “el baldaquino de las Bernardas es concebido como un pequeño edificio dentro de otro”, destinado a acoger una gran custodia en su hornacina interior . Y es que su monumentalidad y originalidad es innegable. Atribuido al hermano jesuita Francisco Bautista, artífice también del retablo de la iglesia de Jesuitas de Alcalá, es el primer baldaquino barroco de España. Según José Vicente Pérez Palomar, autor de un magnífico estudio sobre la obra, tiene clara inspiración en obras de origen italiano y en la arquitectura efímera.

Nos hallamos ante un retablo a cuatro faces, de planta octogonal y un claro gusto manierista. En él descubrimos la influencia del arte italiano en la utilización del orden corintio característico de Vignola, en los frontones partidos curvos y triangulares que pueblan su estructura, en la utilización de guirnaldas de frutos y en los perfiles quebrados. Pero a ello, el hermano Francisco Bautista añade otros recursos propios como la decoración con hoja de acanto de pedestales y ménsulas o las columnas de fuste estriado en espiral. El conjunto se culmina con una cúpula ochavada, pequeña linterna calada, obelisco y bola.

El baldaquino presenta una serie de pequeñas tallas atribuidas a Antonio de Herrera Barnuevo. En un primer nivel hallamos a los cuatro evangelistas con su simbología tradicional mientras que a mayor altura se encuentran los Padres de la Iglesia (Agustín, Jerónimo, Gregorio y Ambrosio) acompañados por San Pablo, San Pedro y San Bernardo.

Finalmente, a la altura de los altares que rodean el baldaquino, nos encontramos una serie de 14 pequeñas tablas pintadas al óleo por Angelo Nardi, lo que data la creación del baldaquino a 1619-1621. La autoría ha sido muy discutida pues algunas son casi más bocetos que obras definidas y la calidad no es equiparable al resto de obras del artista italiano pero José Vicente Pérez demuestra, gracias a una firma en una de las tablas, la autoría inequívoca de Angelo Nardi. Las tablas presentan una iconografía cisterciense: ocho santos del Císter y seis escenas de la vida de San Bernardo tomadas de la obra Vita et miracula D. Bernardi Cleravalensis Abbatis, publicada en Roma en 1587. Estos son, según la investigación realizada por José Vicente Pérez, las siguientes:

  • San Bernardo, San Pedro de Castilnuovo, San Bernardo de Alzira, Santa Franca de Piacenza, Santa Juliana, San Conrado, San Esteban de Harding y San Benito.
  • Escenas milagrosas de la vida de San Bernardo de Claraval:

Como curiosidad, podéis comprobar que algunas tablas presentan pomo y cerradura. Y es que el baldaquino también es un mueble para guardar objetos litúrgicos y tiene su propio sagrario.

LA CONCEPCIÓN ARTÍSTICA DE LA IGLESIA

La iglesia de las Bernardas es una ejemplar expresión de los nuevos aires que trajo el barroco. Tras una fachada que presagia otro tipo de iglesia, se abre un gran templo de planta central con un gran espacio diáfano creado a través de unas innovadoras planta y cúpulas elípticas, toda ella basada en la geometría euclidiana. Este nuevo modelo de planta creada por Serlio en su tratado de Arquitectura había sido esbozada en la Italia manierista y desarrollada en el primer barroco. Así podemos verla en los rechazados proyectos de Peruzzi para la San Pedro del Vaticano (1525) y para el Hospital de Santiago de los incurables de Roma así como en el de Miguel Ángel para San Juan de los Florentinos (1559) o en dos de las obras señeras de Vignola: San Andrés de Vía Flaminia (1550) y Santa Ana de los Palafreneros (1570)

Santa Ana de los Palafreneros

El primer intento de exportación del modelo a España llegó en 1569 de la mano de Vincenzo Danti en su rechazado diseño para la Basílica de San Lorenzo del Escorial, plasmado al fin en pequeños espacios accesorios como en la Capilla de Junterones de la Catedral de Murcia o en la Sala Capitular de la Catedral de Sevilla. A la nuestra le seguirán otras iglesias elípticas en España aunque nunca tan completas: la del Colegio de San Hermenegildo de Sevilla (1626), iglesia del Santo Cristo de la Salud de Málaga (1630), San Antonio de los Portugueses de Madrid (1633) o la iglesia del Colegio de San Albano de Valladolid (1671), entre otras. Pero volvamos a las Bernardas.

San Antonio de los Portugueses. Fuente: Señor del Biombo

No solo su planta oval fue novedosa para nuestro barroco: Juan Gómez de Mora diseña los coros (alto y bajo) en la cabecera de la iglesia, donde se encuentra la clausura. Es la primera vez que se utiliza ese recurso en un templo de nuestro país siguiendo la maniera de Andrea Palladio. Y por este hecho hubo que recurrir al baldaquino octogonal y no al retablo tradicional pues había que permitir la visión de las monjas situadas en el coro, que necesitaban poder seguir la misa desde ellos y que tenían una importancia capital en el desarrollo de la misma con sus cantos.

Vista del baldaquino y el coro alto

Es decir, que Juan Gómez de Mora supo conjugar y sintetizar una serie de novedades arquitectónicas desarrolladas en Italia: el modelo de arco triunfal en nártex y capilla mayor lo toma de Peruzzi, las capillas elípticas de Míguel Ángel, el coro de Palladio y el baldaquino de San Pedro. Más clara aún es la influencia de Santa Ana de los Palafreneros de Vignola en la planta y disposición, sin poder descartar tampoco la influencia del diseño de Danti para el Escorial, todo sobre la base teórica de Serlio. Y así, en Alcalá, en la iglesia de las Bernardas, creó la primera iglesia de planta elíptica, la primera con el coro en el presbiterio y el primer baldaquino de España y la primera del mundo en conjugar las tres. Pero incluso fue un poco más allá: fue la primera iglesia de planta elíptica del mundo con capillas de la misma planta. Lo que soñó Miguel Ángel, lo plasmó Juan Gómez de Mora.

Iglesia de las Bernardas (1955) Fotografía de Cas Oorthuys

#ORGULLOBARROCO

El año pasado, una serie de divulgadores culturales, blogueros y tuiteros, festejaron por primera vez el día del #OrgulloBarroco el 7 de diciembre, día de nacimiento de Gian Lorenzo Bernini. Este año, para la segunda edición, han montado la mundial vistiendo la lechuguilla al cuello. Solo tenéis que comprobar la labor divulgativa que se ha conseguido esta semana con el hashtag #OrgulloBarroco en la que han participado desde usuarios a nivel personal hasta grandes entidades como el Museo del Prado e, incluso, la cuenta oficial de la Presidencia del Gobierno. Se han realizado hilos, artículos, vídeos en directo…si os gusta el barroco es indispensable echarle un vistazo. Y para recopilarlo todo, ayer se estrenó una nueva web en la que tengo el lujo de participar: La Gazetilla Barroca.

Avatar especial para el #OrgulloBarroco. Gracias a @MdaCaravaggio

Desde aquí dar las gracias a los promotores de este #OrgulloBarroco: @Investigart @Cipripedia @BerniniRocks @RetoHistorico @ArteEnMadrid @MdaCaravaggio @ElBarroquista @OsaLicenciosa @SraWinter @Solo_berti @LuRicone y @PoetaPetrarca. Pero en especial a @UnSereno por haberme invitado a participar. ¡Un placer!

 

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Acerca de José Antonio Perálvarez

Licenciado en Historia, Experto en Gestión de la Información, Docente ocasional y Guía Turístico de Cervantalia. Complutense y amante de nuestra ciudad
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