Los pantalones de José Emilio Pacheco

Esta mañana, Eduardo Mendoza ha recibido de manos de Felipe VI el Premio Cervantes 2016, en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá como marca la tradición. Ha sido un acto bastante íntimo si comparamos con otros años en el que ha faltado, entre otros, el Presidente del Gobierno pero no por ello ha perdido lustre. Los discursos han sido la mar de interesantes, especialmente el del escritor. Eduardo Mendoza es uno de los grandes escritores de nuestra literatura reciente, con una escritura que derrocha intriga, buen hacer y humor. Mucho humor. Si no habéis leído nada sobre él, os recomiendo encarecidamente que lo hagáis. Es un imprescindible, un must como dicen en el mundo anglosajón.

Premio Cervantes

Por ello, en este día tan señalado, he pensado retomar el blog con la que probablemente es la anécdota más humana y divertida de todas las que han acontecido en el Nóbel de las letras castellanas. Ocurrió en 2010, en el Patio de Santo Tomás de Villanueva. ¿Queréis saber qué ocurrió?

El 30 de noviembre de 2009, la ministra de Cultura anunciaba que José Emilio Pacheco había sido galardonado con el Premio Cervantes, sucediendo a Juan Marsé. Los motivos que dio el jurado fueron ser “un poeta excepcional de la vida cotidiana […] con capacidad de crear un mundo propio […] y por el distanciamiento irónico de la realidad”, además de valorar sus dotes poéticas y narrativas. Y así, el viernes 23 de abril de 2010, en el 394 aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes, el autor mejicano llegó a Alcalá para recibir el Premio.

José Emilio Pacheco, tras recibir el Premio Cervantes. Fotografía: Fernando Villar

El galardonado fue recibido por Fernando Galván, Rector de la Universidad de Alcalá, y por Rogelio Blanco, Director General del Libro. En el Patio de Santo Tomás de Villanueva se detuvo un momento para atender a la prensa que allí se concentraba, apenas unos minutos antes de recibir el Premio Cervantes de manos del rey Juan Carlos. Y fue en ese preciso instante cuando, ante la sorpresa de todos, se le cayeron los pantalones. Imaginaos la situación. Pero salió airoso, diciendo:

No tenía tirantes. Es un buen argumento contra la vanidad.

La caída de pantalones de José Emilio Pacheco. Agencia Reuters

Minutos después, ya colocados los pantalones del chaqué en su sitio, recibiría del rey el Premio Cervantes en el Paraninfo de la Universidad. Su discurso fue emotivo e intenso aunque breve. Os lo dejo por si queréis escucharlo.

José Emilio Pacheco nos dejó el 26 de enero de 2014 pero nos queda su literatura y recuerdo. Y por qué no, anécdotas como la que os he traído hoy, que muestran su humildad incluso en el día en el que más podría vanagloriarse.

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Acerca de José Antonio Perálvarez

Licenciado en Historia, Experto en Gestión de la Información, Docente ocasional y Guía Turístico de Cervantalia y Alcalá Bikes. Complutense y amante de nuestra ciudad
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