La fachada de la Universidad de Alcalá: Historia

No hay mejor símbolo complutense que la fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso. Si nos paramos a pensarlo fríamente, cuando nos asomamos a la Plaza de San Diego y disfrutamos de su majestuosidad estamos haciendo lo mismo que en tiempos pasados hicieran Lope de Vega, Francisco de Quevedo, Manuel Azaña o el propio Miguel de Cervantes, por no mencionar reyes y otras personalidades. Y eso infunde respeto y admiración. Pero la fachada no es solo una cara bonita. Como obra renacentista que es, está repleta de símbolos, alegorías y detalles curiosos. ¿Queréis saber descifrar los secretos que guarda? Esta es su historia.

Fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso. Fotografía de Jean Laurent (ca 1870) BNE

Fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso. Fotografía de Jean Laurent (ca 1870) BNE

Cuando el Cardenal Cisneros fundó la Universidad le urgía que la construcción fuera rápida. Por ello se apresuró a poner la primera piedra. Otra muestra de este interés fue la orden que le dio a Pedro Gumiel para que levantara lo más presto posible los edificios y por eso el arquitecto alcalaíno utilizó materiales pobres como el ladrillo y el adobe. Y gracias a ello, tan solo nueve años después pudieron comenzar las clases de la Universidad: era 1508. La primera ciudad universitaria de la Historia se inauguró en menos de una década. Una proeza para su tiempo.

Ciudad Universitaria en el siglo XVI-XVII según el plano propuesto por Astrana Marín (1946)

Ciudad Universitaria en el siglo XVI-XVII

Son numerosos los historiadores que han tratado sobre la construcción de la Universidad, empezando por los primeros biógrafos del Cardenal Cisneros como Álvar Gómez de Castro o Fray Pedro de Quintanilla y Mendoza hasta los más actuales y reconocidos como José García Oro. Sin embargo, al centrarnos en la construcción de la fachada del antiguo Colegio Mayor, me he basado en los estudios realizados por John Hoag y Antonio Casaseca sobre Rodrigo Gil de Hontañón, en los de Carmen Román Pastor, Antonio Marchamalo, Fernando Marías, Isabel Mateo, Rosa López, Ángel Pérez y Alberto Pascual de los Ángeles respecto a la construcción de la fachada y en los de Pedro Navascués y Ramón González Navarro sobre las esculturas. Gracias a ellos sabemos la cronología y artífices de la creación de la maravillosa fachada que albergamos en nuestra ciudad.

LA PRIMERA FACHADA

La primera fachada que tuvo el Colegio Mayor de San Ildefonso, realizada por Pedro Gumiel, debió ser muy simple. Estuvo flanqueada por torreones y debió tener pilastras separando las calles que dividían un gran cuerpo en ladrillo continuador de los edificios colindantes (Colegio de Franciscanos de San Pedro y San Pablo y la Casa del Rector, a izquierda y derecha respectivamente) con una portada sencilla y de piedra. En palabras de Vicente Fernández, pudo tener un cierto parecido con el Colegio del Rey. Esa sería la apariencia que conocieron los primeros estudiantes y profesores de la Universidad como Nebrija.

Antiguo Colegio del Rey, hoy Instituto Cervantes. Fotografía José Antonio Perálvarez

Antiguo Colegio del Rey, hoy Instituto Cervantes.
Fotografía José Antonio Perálvarez

Por otro lado, Isabel Mateo propone una fachada de ladrillo con base de sillar, dos alturas y cinco calles divididas por pilastras rematadas por pináculos. En cuanto a la decoración, un cordón franciscano rodeando la portada y algún tipo de relieve o escultura de San Ildefonso sobre la puerta en la segunda planta. Pero obvia los torreones que sabemos que existieron.

Fachada idealizada del Colegio Mayor según Isabel Mateo

Fachada idealizada del Colegio Mayor según Isabel Mateo

LA FACHADA RENACENTISTA

EL INICIO

Es ampliamente aceptado que la construcción de la fachada renacentista se realizó entre 1537 y 1553. Según la documentación conservada, fue en junio del primer año cuando dos maestros de la capilla (quizás capellanes) propusieron discutir “de la delantera que se ha de hazer”. Sin embargo, también se puede interpretar que era un tema que ya se había tratado con anterioridad por lo que habría que atrasar en el tiempo el inicio de la obra. Y efectivamente, Pedro Navascués fecha hacia 1530 el comienzo de la construcción al haber ciertos pagos sobre traslados de granito en el libro de cuentas del Colegio Mayor de 1531, concretamente el trece de noviembre. Incluso aparece en ellos el nombre de Juan de la Riba, alarife de Rodrigo Gil de Hontañón. Isabel Mateo conjuga ambas hipótesis teniendo en cuenta los momentos de buenas y malas relaciones del Colegio Mayor con el Arzobispo Fonseca, explicando así ambos momentos constructivos inconexos. Sea como fuere, el 24 de agosto de 1537 se encarga la obra a Rodrigo Gil de Hontañón.

Primera fotografía del Colegio Mayor de San Ildefonso. Jean Laurent (ca 1860)

Primera fotografía del Colegio Mayor de San Ildefonso. Jean Laurent (ca 1860) BNE

AUTORÍA

Nadie duda que Rodrigo Gil de Hontañón y su equipo construyeron la fachada del Colegio Mayor. ¿Pero sería suyo el diseño? Fernando Marías propone como tracista de la obra al arquitecto imperial D. Luis de Vega, Maestro Mayor de Obras del Colegio Mayor entre 1531 y 1561. Sin embargo la mayoría de los autores, entre ellos el profesor Antonio Martínez Ripoll, descartan esta hipótesis ante la evidente similitud entre la obra alcalaína y otros trabajos inequívocos de Rodrigo Gil de Hontañón. Además, el profesor Ripoll señala que los cobros de Luis de Vega como maestro de obras hablan más de una labor de peritaje, inspección y burocracia que como arquitecto y tracista universitario.

Lápida de Rodrigo Gil de Hontañón en el claustro de la Catedral de Segovia. Fotografía Baldomero Perdigón

Lápida de Rodrigo Gil de Hontañón en el claustro de la Catedral de Segovia. Fotografía Baldomero Perdigón

EL EQUIPO DE RODRIGO GIL DE HONTAÑÓN

Gil de Hontañón contó con un numerosísimo grupo de especialistas para construir la fachada. Quizás os sorprenda saber que a lo largo de esos 16 años, el insigne arquitecto solo visitaría Alcalá en un total de cinco ocasiones para comprobar el estado de las obras según Pedro Navascués, Ángel Pérez y Alberto Pascual: 1538, 1541, 1544, 1545 y 1551 más una hipotética visita tras la finalización. No es algo extraordinario puesto que el arquitecto era, para entendernos, el autor intelectual y el director de la obra pero no el constructor. Para ello contó con dos maestros alarifes (lo que hoy llamaríamos maestros de obras) de su máxima confianza: Juan de la Riba, quien llevaría la administración, y Pedro de la Cotera, encargado de la obra desde 1541 y posterior autor del patio Trilingüe. Ellos serán los encargados de coordinar a los artistas y artesanos que levantarán y embellecerán la nueva delantera del Colegio Mayor.

Patio Trilingüe, creado por Pedro de la Cotera.

Patio Trilingüe, creado por Pedro de la Cotera.

Entre los escultores, entalladores e ymaginarios encontramos a Claudio de Arciniega, Hans de Sevilla, Cristóbal de Villanueva, Alonso de Salcedo, Toribio Rodríguez, Miguel de Sagarçola, Juan Guerra, Juan de Miera, Gerónimo Rodríguez, Antonio Sánchez, Andrés de Asola, García de Miera, Juan de Hermosa, Juan de Flores y los franceses Esteban y Nicolás Francés, Guillén de Juní y Maese Guillén Ferrant. Ellos serán los encargados de realizar los más bellos detalles que pueblan la fachada.

Catedral de la Asunción de María de México cuyo arquitecto fue Claudio de Arciniega. Fuente: Panoramio

Catedral de la Asunción de María de México, obra de Claudio de Arciniega.  Fuente: Panoramio

Entre los canteros destacarán los provenientes de la Comarca de Trasmiera, en Cantabria. No es casual la procedencia de estos artesanos: era una región famosa por sus maestros de la piedra y allí nació Juan Gil de Hontañón, padre del arquitecto. Además, es probable que con alguno tuviera lazos familiares. Así pues, bajo la dirección de Juan de la Riba, trabajaron canteros como Hernando de Miera, Pedro de Mendoza, Nicolás del Ribero, García Cornejo, Mondragón, Andrés de la Fuente, Pedro de Santiesteban, Pedro de Carranza, Juan de Llanes, Hernán Gil, Pedro del Hoyo, Pedro de Ortiz, Pedro del Valle, Pedro de Asillas, Diego de la Concha o Bernabé, entre otros.

Riotuerto, en la Comarca de la Trasmiera. Fuente: turicantabria.com

Riotuerto, en la Comarca de Trasmiera. Fuente: turicantabria.com

También trabajarán para nuestra fachada otros especialistas como los rejeros Antonio Prerres de Hayavera, Francisco Villalpando y Ruíz Díaz del Corral, el dibujante Castañeda, el pintor Alonso Rodríguez o el carpintero alcalaíno Luis Laguna que hará ventanas, puertas, cerchas y moldes. Y como no, para terminar, creo que es de justicia recordar algunos nombres de los oficiales y peones, los obreros del día a día, recuperados por Navascués en su trabajo: Gonzalo de la Atalaya, Juan de Tijera, Juan Gómez, Gonzalillo y Juanillo.

LOS MATERIALES

Aunque siempre se ha dicho que la piedra de la fachada procede de Tamajón, la lectura a la documentación realizada por Ramón Navarro demuestran que no es así. La piedra berroqueña, el granito, utilizada en la bancada inferior y algunas figuras procedía de canteras de Becerril de la Sierra principalmente pero también de Rascafría, Hontiveros (hoy Fontiveros), Moral (hoy Moralzarzal), Fuencarral y El Bellón (hoy El Vellón). Por otro lado la piedra caliza procedía del valle del Lozoya, Talamanca, Santiuste, Almazanejo (en el término municipal de Daganzo), Onceruecas y de la cuesta de Zulema. Finalmente, la cal utilizada se trajo de Villalbilla.

Cantera de Becerril de la Sierra. Fuente: Panoramio

Cantera de Becerril de la Sierra. Fuente: Panoramio

LA CONSTRUCCIÓN

El 24 de agosto de 1537, el Rector Martín Malo y otros miembros reciben poderes “para que se puedan concertar con Rodrigo Gil, maestro de obras de cantería, o con cualquier otro maestro, para que se encargue de hacer la dicha delantera y concierten con él las condiciones que bien visto les fuese en favor y probecho del Colegio”. Y fue con Rodrigo Gil de Hontañón, pues el 26 de septiembre se produce un pago de 500 ducados al arquitecto y pasará un tiempo en Alcalá al año siguiente haciendo continuos viajes a las canteras, según Pedro Navascués. Y ese trabajo de cantera debió continuar en 1539 y 1540 como da que pensar que en 1541 haya que comprar un candado para el cuarto donde se guardan las ventanas ya labradas. Así pues, estamos ante cuatro años de labores de diseño y obra de cantería, previos a la construcción propiamente dicha.

Colegio Mayor de San Ildefonso. Fotografía de Hauser y Menet (1891)

Colegio Mayor de San Ildefonso. Fotografía de Hauser y Menet (1891)

Fue el 1 de junio de 1541 cuando Pedro de la Cotera se pone en marcha hacia Alcalá para hacerse cargo de la construcción por orden de Rodrigo Gil de Hontañón. Catorce días después comienza a dirigir las obras y ese mismo mes llegaría a Alcalá el arquitecto y trazará la puerta, labrándose simultáneamente algunos sillares berroqueños que comenzarán a cimentarse en enero de 1542. Va así a empezar a levantarse la nueva delantera, empezando por la entrada, mientras que a partir del 14 de abril de 1542 se va a apoyar, derribar, contar, limpiar y desembarazar la fachada. Entre mayo y agosto vendrán a la ciudad el grupo de entalladores franceses que trabajarán en la decoración de las ventanas de ese primer nivel. También será el año en el que Claudio de Arciniega comience a trabajar en Alcalá. En 1543, Antonio Pierres de Hayavera forja las rejas de las ventanas, terminándose así ese primer nivel como atestigua la inscripción situada en la pilastra más cercana a la casa del Rector (otros especialistas han querido ver esa fecha como un homenaje a la boda del príncipe Felipe con la princesa María Manuela de Portugal, acaecida el 15 de noviembre de ese año).

Colegio Mayor de San Ildefonso durante las obras de restauración de 1914-1920. Fotografía de Ricardo Orueta

Colegio Mayor de San Ildefonso durante las obras de restauración de 1914-1920. Fotografía de Ricardo Orueta

A partir de 1544 se alcanzará el segundo nivel y Rodrigo Gil de Hontañón vuelve a Alcalá para dirigir y orientar la creación de esta planta noble. Al igual que en la planta baja van a comenzar por la parte central, en este caso la biblioteca, y continuarán hacia los extremos. El 9 de octubre de 1544, Hans de Sevilla termina las esculturas de los alabarderos tras treinta días de trabajo. Volverá el arquitecto Hontañon al año siguiente para dirigir el emplazamiento de estas figuras monumentales y el 17 de septiembre Claudio de Arciniega termina los atlantes. También hará los escudos de Cisneros y otros elementos de este nivel, terminando y rematando las ventanas en 1547. Las de los extremos las había realizado Claudio de Villanueva, quien en 1548 está tallando los frisos superiores. Dos años antes, en 1546, los maestros rejeros de Toledo Francisco Villalpando y Ruíz Días del Corral forjan las artísticas rejas de este nivel y de los ventanucos de la planta inferior.

Colegio Mayor de San Ildefonso. Fotografía Vincent Breal (1928)

Colegio Mayor de San Ildefonso. Fotografía Vincent, Breal et cie (1928)

Ciertos indicios en la documentación nos hacen pensar que el tercer nivel comenzó a construirse en 1549. En 1551 sucederá la última visita de Rodrigo Gil de Hontañón probablemente para dirigir el asentamiento de la galería de ventanas y entre julio y diciembre, Nicolás de Ribero crea las esculturas de Perseo y Atenea. Además, Juan Guerra tallará el escudo de Carlos V en 52 días. En 1552, Juan Miera talla gárgolas y los doce candeleros que se apoyan en la balaustrada superior. En enero de 1553, Juan Guerra esculpe la figura de Dios Padre y las figuras y guirnaldas que hay sobre el frontón también en 52 días. Finalmente, el dos de abril se instala la cruz que culmina la fachada. Tan solo faltan ya algunos remates hechos durante ese mismo mes por el cantero García Cornejo. Podemos dar así por terminadas las obras.

Colegio Mayor de San Ildefonso (1965) Postal García Garrabella

Colegio Mayor de San Ildefonso (1965) Postal García Garrabella

Sin embargo, la fachada tuvo dos elementos de los que hoy carece: los antiguos torreones de ladrillo en las calles laterales. Carmen Román sacó a la luz un documento fechado en 1605 en el que el maestro de albañilería Álvaro Baltasar se compromete a hacer de nuevo las dos torrecillas viejas (…) y que los chapiteles de las torrecillas han de ser de pizarra. No sabemos en qué momento fueron derruidos los torreones y se perdieron pero, como vais a comprobar, cambiaban un poco la percepción de la fachada.

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Hipotético aspecto de la fachada con los torreones. Dibujo de Carlos Clemente.

DESCRIPCIÓN E INTERPRETACIÓN DE LA FACHADA

El programa ideológico e iconográfico de la fachada se puede interpretar desde múltiples puntos de vista. Es indudable que sus símbolos relacionan la Sabiduría y la Doctrina eclesiástica con el poder del emperador y el entonces príncipe Felipe, futuro Felipe II. No en vano, en ella se relata la servidumbre de la patrística de la Iglesia (cuerpo inferior) respecto al Saber; la de este en la figura de la biblioteca y la Iglesia en San Pedro y San Pablo (cuerpo medio) hacia el rey (cuerpo superior) y la del monarca hacia Dios Padre, Cristo y el Espíritu Santo (culminando). Este es el esquema que se ve en la fachada.

La Santísima Trinidad (Lo celestial)
Gárgolas (figuras demoniacas que separan lo celestial y lo terrenal)
Carlos V (Cabeza del mundo terrenal)
San Pedro (Cabeza de la Iglesia) Biblioteca (El Saber) San Pablo (Cabeza de la Iglesia)
Padres de la Iglesia (Pilares y soportes de la Cultura Occidental)

También se puede otear en ella las referencias al Cardenal Cisneros, a la renovación eclesiastica por la que abogaba el fundador e incluso tiene una lectura erasmista. Para no hacer un artículo excesivamente largo, he decidido no realizar una descripción arquitectónica en profundidad y centrarme en la simbología. Así, he separado este apartado en otros tres basándome en el propio proceso constructivo de la delantera, describiendo los detalles curiosos. Para acceder, pinchad en cada uno comenzando por el inferior.

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Detalle del cuerpo superior, en la fotografía de Jean Laurent (ca 1870) BNE

Detalle del cuerpo medio, en la fotografía de Jean Laurent (ca 1870) BNE

Detalle del cuerpo inferior, en la fotografía de Jean Laurent (ca 1870)

Detalle del cuerpo inferior, en la fotografía de Jean Laurent (ca 1870) BNE

Dieciseis años para construir una fachada cuando en levantar la Universidad Cisneriana inicial tan solo tardaron ocho años y cinco más para los colegios menores de pobres. Con esta perspectiva se valora mejor el buen hacer de Pedro Gumiel y el deseo de Cisneros, que quedó plasmado en la frase que campa en la balaustrada del patio de Santo Tomás de Villanueva: En luteam olim celebra marmoream.

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Acerca de José Antonio Perálvarez

Licenciado en Historia, Experto en Gestión de la Información, Docente ocasional y Guía Turístico de Cervantalia y Alcalá Bikes. Complutense y amante de nuestra ciudad
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4 respuestas a La fachada de la Universidad de Alcalá: Historia

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