Los últimos días de Miguel de Cervantes

Hoy, justo hoy, celebramos los 400 años del fallecimiento de Miguel de Cervantes. Un aniversario que debería llenarnos de orgullo pues no solo estamos celebrando al autor del Quijote sino al padre de la novela. Sin él, sin el Príncipe de los Ingenios, no se puede entender la historia de la literatura. Son innumerables los autores que han mostrado admiración por Cervantes a lo largo de la Historia: desde el propio Goethe a Flaubert pasando por Unamuno, Kafka o García Márquez. Y esa figura inimitable, cuya literatura no era solo obra de su genio sino de su vivencia y supervivencia a lo largo de su vida, nació en nuestra ciudad. Deberíamos estar locos, como Quijotes, si no fuéramos capaces de reconocer, respetar y celebrar al inmortal Cervantes. Y conocerle, sobre todo eso. Este es el relato de sus últimos días.

“Miguel de Cervantes” por Juan de Jáuregui (1600)       Este retrato del escritor es el más conocido aunque sea apócrifo

Son los primeros días de abril de 1616 y Miguel de Cervantes está muy enfermo. Apenas hace un mes que había terminado la que sería su última obra, el Persiles, pero no encuentra fuerzas para escribir siquiera el prólogo. Temeroso de lo que le viene, profesa terciario franciscano en su propia casa en el sábado santo de ese año y apenas una semana antes de su muerte otorga testamento. Era bien consciente de que estaba en sus últimos momentos en la Tierra. De hecho, como refleja Luis Astrana Marín en su Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra (1948-58), el 26 de marzo le había escrito una emotiva carta a su protector y arzobispo de Toledo, el cardenal Bernardo de Sandoval y Rojas, en la que ya muestra lo cercana que ve la muerte:

Muy Yllustre Señor:
Ha pocos dias qe receui la carta de uuestra Señoria Yllustrissima y con ella nueuas mercedes. Si del mal qe me aquexa pudiera haber remedio, fuera lo bastante para tenelle con las repetidas muestras de fauor y amparo qe me dispensa vuestra Yllustre Persona; pero al fin tanto arrecia, qe creo acabará conmigo, aun cuando no con mi agradecimiento. Dios nuestro Señor le consegue egecutor de tan Santas obras, para qe goze del fructo dellas allá en su Santa gloria, como se la desea su humilde criado, qe sus muy magníficas manos besa. En Madrid a 26 de Marzo de 1616 años.
Miguel de Cervantes Saauedra

Carta autógrafa de Miguel de Cervantes para el cardenal Sandoval

Carta autógrafa de Miguel de Cervantes para el cardenal Sandoval

Es lunes, 18 de abril de 1616, y Cervantes se siente morir. Alguien llama a la puerta de su vieja casa de la calle del León: no es otro que el licenciado Francisco López al que han hecho llamar pues Miguel quiere recibir la extremaunción. Y esta parece que surte algo de efecto.
Amanece el 19 de abril y Miguel despierta con fuerzas. Coge la pluma y tumbado en la cama, escribe el prólogo y la dedicatoria de Los trabajos de Persiles y Segismunda para el Conde de Lemos, probablemente una de las mejores y más sentidas que se han escrito jamás. Es la última pincelada del genio del Quijote:

«Puesto ya el pie en el estribo,
con las ansias de la muerte,
gran señor, ésta te escribo.»

Ayer me dieron la Extremaunción, y hoy escribo ésta; el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan; y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir, y quisiera yo ponerle coto hasta besar los pies a Vuesa Excelencia: que podría ser fuese tanto el contento de ver a Vuesa Excelencia bueno en España, que me volviese a dar la vida. Pero si está decretado que la haya de perder, cúmplase la voluntad de los Cielos, y, por lo menos, sepa Vuesa Excelencia este mi deseo, y sepa que tuvo en mí un tan aficionado criado de servirle, que quiso pasar aún más allá de la muerte mostrando su intención. Con todo esto, como en profecía, me alegro de la llegada de Vuesa Excelencia, regocíjome de verle señalar con el dedo, y realégrome de que salieron verdaderas mis esperanzas, dilatadas en la fama de las bondades de Vuesa Excelencia. Todavía me quedan en el alma ciertas reliquias y asomos de las Semanas del jardín y del famoso Bernardo. Si a dicha, por buena ventura mía, que ya no sería ventura, sino milagro, me diese el Cielo vida, las verá, y con ellas fin de La Galatea, de quien sé está aficionado Vuesa Excelencia, y con estas obras, continuando mi deseo, guarde Dios a Vuesa Excelencia como puede. De Madrid, a diez y nueve de abril de mil y seiscientos y diez y seis años.

Criado de Vuesa Excelencia,
 
Miguel de Ceruantes.

"Cervantes dedicando el Persiles al Conde de Lemos" por Eugenio Oliva (1884)

“Cervantes dedicando el Persiles al Conde de Lemos” por Eugenio Oliva (1884)

Es finalmente 22 de abril y la diabetes parece estar a punto de vencer la batalla. Francisco Martínez, capellán de las Trinitarias y amigo de la familia, confiesa y da la comunión a Miguel por última vez, quien ha ido recibiendo visitas de escritores y otros amigos aunque ningún documento habla de ello más que las suposiciones de sus biógrafos. Poco a poco se apaga la vida de Cervantes, quien estuvo lúcido hasta sus últimos momentos. Y finalmente, se va. Miguel falleció rodeado de su esposa, amigos y familiares aunque probablemente le dolería que su única hija, bastarda pero legitimizada, no estuviera con él.

A la mañana siguiente, Miguel realizaría su último viaje. La comitiva fúnebre partió de su casa hacia el cercano convento de Trinitarias Descalzas de San Ildefonso con Miguel en un modesto ataud portando el hábito de terciario franciscano con la cara descubierta. Se celebró la misa de difuntos y fue enterrado en la iglesia conventual, siendo acompañado años más tarde por su esposa. Y allí sigue, hoy ya con el merecido monumento funerario que no pudo costearse en vida.

En el cuarto libro de difuntos de la Parroquia de San Sebastián de Madrid se puede encontrar la partida de defunción de Miguel de Cervantes, que dice lo siguiente:

Miguel de Zerbantes
En 23. de abril. de 1616. aos. murio Miguel de Çerbantes Sahauedra, casado con D.a Cat.a de salazar. calle del leon. R.bio los s.tos sac.tos de mano del lic.do fran.co lopez. mandose enterrar. en las monjas trenitarias m.do dos missas del alma. y lo demas a volutad. de su muger ques testamen.ria  y el lic.do fran.co minez q- uiue alli.

Partida de defunción de Cervantes

Partida de defunción de Cervantes

 

Qué mejor manera de terminar este relato que con la despedida que él mismo mandó al mundo en el prólogo del Persiles. ¡Celebremos a Cervantes!

¡A Dios, gracias; a Dios, donaires; a Dios, regocijados amigos; que yo me voy muriendo, y deseando veros presto contentos en la otra vida!

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Acerca de José Antonio Perálvarez

Licenciado en Historia, Experto en Gestión de la Información, Docente ocasional y Guía Turístico de Cervantalia y Alcalá Bikes. Complutense y amante de nuestra ciudad
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3 respuestas a Los últimos días de Miguel de Cervantes

  1. Pingback: ¿Murieron Cervantes y Shakespeare el mismo día? | Historias de Alcalá

  2. Carmen dijo:

    SON GENIALES EN FORMA Y FONDO. ENHORABUENA. NO TE CANSES

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