El manuscrito del Quijote

Si hay un complutense universal, ese es Miguel de Cervantes y Saavedra. Bautizado en la Parroquia de Santa María la Mayor el 9 de octubre de 1547, marcharía de nuestra ciudad a los cuatro años con dirección a Valladolid. Pero esta no fue la única relación que tuvo con su ciudad natal como os iré desgranando a lo largo del Año Cervantes tan atractivo que se nos viene en este 2016.

Una muestra de ese interés cervantino lleva a que Don Miguel sea el protagonista del tercer capítulo de la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo, que tuvo parte de su rodaje en nuestra ciudad y en el que hablan sobre el manuscrito del Quijote. ¿Sabíais que estuvo físicamente en Alcalá? Esta es su historia

"Miguel de Cervantes" interpretado por Pere Ponce en El Ministerio del Tiempo

“Miguel de Cervantes” interpretado por Pere Ponce en El Ministerio del Tiempo

En el Siglo de Oro los libros no eran un producto barato ni asequible y no todos los escritores lograban que se les editara las obras. De hecho, como afirma el catedrático Fernando Bouza, la circulación de manuscritos era tan importante y voluminosa como de obra impresa. De hecho muchas de las famosas creaciones de aquel tiempo, tanto literarias como históricas, religiosas, políticas o científicas, se leyeron antes como obra escrita a mano que como obra impresa. Y Cervantes no fue una excepción.

Portada de la 1ª edición del Quijote. BNE

Portada de la 1ª edición del Quijote. BNE

Corría el mes de mayo de 1605 cuando se edita El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha en la imprenta de Juan de la Cuesta en la madrileña calle de Atocha, aunque ya le había precedido una edición prínceps unos meses antes. Sin embargo, ¿Cómo es posible qué, dentro del cruce de declaraciones que se dedicaron Lope y Cervantes en sus obras, el dramaturgo mencionara al Quijote en el prólogo de su El Peregrino en su Patria de 1604? ¿Por qué se menciona al Quijote entre otros grandes protagonistas literarios como el Lazarillo, la Celestina o el Guzmán de Alfarache en la novela anónima La pícara Justina también de 1604? La respuesta es sencilla: porque los autores debieron leer un manuscrito de la obra cervantina que corrió antes de su publicación en papel, tal y como explica Alfonso Martín Jiménez en un fantástico artículo en la revista Etiópicas de la Universidad de Valladolid. Uno o varios, pues era costumbre realizarle copias a mano.

“Miguel de Cervantes” atribuido a Juan de Jáuregui (1600). Es el retrato más famoso del insigne escritor aunque no sea auténtico

Y no son los únicos testimonios sobre la fama del Quijote antes de su publicación. Jaime Oliver Asín, en un artículo publicado en el Boletín de la Real Academia Española de 1948 titulado El Cervantes de 1604, señala una parte de la obra del morisco Ibrahim Taibilí titulada Contradictión de los catorce artículos de la fe cristiana, missa y sacrificios, con otras pruebas y argumentos contra la falsa Trinidad (1637). En su prólogo, Juan Pérez (el nombre español del morisco) recuerda una escena que él vivió en una librería de Alcalá en agosto de 1604, durante la feria:

Acuérdome que en el año de mill y seis cientos y quatro, estando en la feria de Alcalá de Henares, unibersidad tan nombrada en España, andando paseando un día por la calle Mayor, iba a mi lado un amigo […]. Llegamos a una librería, que las hay muy auténticas y copiossas. Yo, como afiçionado, entré en una […]; de suerte que compré seys libros. Y en el tiempo que los conçertaba y los pagaba y alguna conversación que, entre mí y los que en la tienda estaban, ubo, mi dicho amigo ojeaba en los libros, y passó la bista por todos ellos. Y en acabando le dije:
-¿Qué le parece a Vm. de nuestro enpleo?
Él me respondió:
-¡Por Dios señor Juan Pérez! que si iba a deçir berdad, yo no e bisto cossa de gusto ni e entendido nada en lo que e leydo. Si Vm. compara al Caballero de Febo, Amadís de Gaula, Palmerín de Oliba, Don Belianís de Greçia y otros semejantes que tienen honra y probecho, y ber aquel balor de aquellos caballeros y aquellas haçañas tan famossas…! como lo sabrá ese señor. – Señalando al librero, el qual sonrryendosse dixo:
-Tiene Vm. mucha raçón.
Estaba un estudiante entonçes pressente aquí, [el cual] en riyendo dijo:
-¡Ya nos remaneçe otro Don Quijote! ¿Es Vm. afiçionado a essas caballerías?
Dijo el moço:
-Señor, pareçe que dan gusto.
Dijo el estudiante:
-A ffe que passa de gusto el de Vm., y assí sserá gustaço.

Corriosse. Diole alguna matraca el estudiante, como ellos la suelen dar, conque nos despedimos: mi compañero corrido, y ellos quedaron con grande rissa; de manera que si callara se dissimulaba la flaqueça de sus sienes…

Como veis, Don Quijote ya era una celebridad para los estudiantes de nuestra Universidad en verano de 1604 y eso no puede significar otra cosa que la existencia de manuscritos previos a la obra editada.

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“Don Quijote leyendo obras de caballerías” por Gustavo Doré (1888)

De hecho, uno de esos manuscritos estuvo en Alcalá. Si abrimos el Quijote, podemos leer el testimonio de las erratas. Esto era una revisión realizada por un corrector para el Consejo Real, con el objetivo de eliminar todo aquello que pudiera ser considerado indecoroso o indigno antes de que el Consejo autorizara la publicación de la obra. Es decir, una especie de censura que debían pasar todo aquello que pasara por la imprenta.
Pues bien, el testimonio de las erratas del Quijote dice lo siguiente:

Este libro no tiene cosa digna que no corresponda a su original; en testimonio de lo haber correcto, di esta fee. En el Colegio de la Madre de Dios de los Teólogos de la Universidad de Alcalá de Henares, en primero de diciembre de 1604 años.
El licenciado Francisco Murcia de la Llana

Es decir: el manuscrito original de Cervantes, el que escribió de su puño y letra, estuvo físicamente en el Colegio de la Madre de Dios de nuestra Universidad. ¿Traído por Miguel de Cervantes? Eso no lo sabemos a ciencia cierta. En cuanto al que firma la fe de erratas, Francisco Murcia de la Llana era Licenciado en Medicina, profesor de nuestra Universidad y trabajó como corrector para el Real Consejo durante más de 35 años desde Alcalá. Tenía fama de ser bastante descuidado y de soler pasar por alto ciertas cosas, como de hecho se puede comprobar en la gran obra cervantina.

Placa conmemorativa de la fe de erratas del Quijote, en la fachada del Colegio de la Madre de Dios. Foto: José Carlos Canalda

Todos sabemos cuándo se imprime el Quijote pero no cuando termina la obra Miguel de Cervantes. Ni siquiera sabemos dónde la escribe a pesar de que tradicionalmente se ha afirmado que aprovechó alguna de sus estancias en la cárcel para redactarla. Sea como fuere, los investigadores citados han demostrado que cuando la novela cumbre de nuestra literatura fue publicada ya tenía cierta fama y recorrido como obra escrita a mano. No es de extrañar: estamos ante la obra más reeditada en la España del siglo XVII, por encima de cualquiera de Lope de Vega. Y eso son palabras mayores.

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Acerca de José Antonio Perálvarez

Licenciado en Historia, Experto en Gestión de la Información, Docente ocasional y Guía Turístico de Cervantalia y Alcalá Bikes. Complutense y amante de nuestra ciudad
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