La fuga de Juan March

¡Feliz año a todos! Como regalo de Reyes para vosotros, vamos a estrenar el año 2016 contando otra anécdota carcelaria complutense al igual que la de la Fuga de la Asesina de la Plancha que ya os conté. A diferencia de aquella, esta aconteció en la cárcel masculina y tuvo como protagonista a una figura muy relevante en la España del siglo XX: el fundador de la Banca March, Juan March Ordinas.

Juan March Ordinas

Juan March Ordinas

Juan March Ordinas nació el 4 de octubre de 1880 en la población mallorquina de Santa Margarita. Hijo de familia campesina, gracias a su visión comercial y a su dominio del contrabando (incluido venta de armas a las tropas de Abd el-Krim, el caudillo rifeño que derrotó a los españoles en el Desastre de Annual) logró formar uno de los imperios económicos y financieros más importantes de la España del siglo XX. Si os interesa esa parte de su vida, tenéis mucha información en internet sobre ello.

Juan March Ordinas

Juan March

El caso es que en 1923 fue elegido diputado a Cortes por Mallorca como miembro del partido de Izquierda Liberal. Tras la proclamación de la II República, fue acusado de colaboración con la dictadura de Primo de Rivera y de contrabando. Entró en la cárcel Modelo de Madrid en junio 1932 y allí permaneció hasta que el cinco de mayo de 1933 fue trasladado al Reformatorio de Alcalá, situada en el actual Parador de Santo Tomás. Este traslado fue muy polémico y fueron muchas las voces que criticaron esta decisión de la Comisión Parlamentaria de Responsabilidades, señalando que la complutense no era una cárcel tan segura como la Modelo madrileña. Como os podéis imaginar, tenían razón.

Exterior a la Calle de Santo Tomás del reformatorio de Alcalá, hoy Parador. Fotografía Alfonso (1933)

Exterior a la Calle de Santo Tomás del reformatorio de Alcalá, hoy Parador (03-11-1933)
Fotografía Alfonso.

El financiero presentó un recurso para su excarcelación al entender que era injusta su situación y, como es común, adujo problemas de salud. Al ser Juan March un personaje público muy importante, su estancia carcelaria fue muy seguida por los periódicos de la época, llegando a recibir incluso a un reportero del New York Times a finales de octubre del 33. Gracias a ellos sabemos que no era un preso normal, ni mucho menos: tenía una celda de dos habitaciones con lujosos muebles de su propiedad y vistas a la calle de Santo Tomás, otro recluso como ayudante de cámara llamado Bernardo Paz, sirvientes propios que le limpiaban, no comía del rancho como el resto de presos sino que traían su comida de la Hostería del Estudiante, hasta las once podía dormir sin ser molestado y tenía el privilegio de recibir visitas ilustres cuando quisiera.

Detalles de la habitación de Juan March. Recorte de "La Voz de Asturias" (05-11-1933)

Detalles de la habitación de Juan March.
Recorte de “La Voz de Asturias” (05-11-1933)

Todo ocurrió en la noche del dos al tres de noviembre de 1933, apenas un mes después de cumplir 53 años. Esa tarde había recibido la visita de su esposa (Leonor Cervera), sus hijos (Juan y Bartolomé), su cuñada y un amigo apellidado Ferrándiz. Tras la marcha de los visitantes, Juan March hizo llamar a su celda a Martín Arnáiz Marco, jefe de servicio de noche, con quien tuvo una larga conversación hasta las 22:15h. En ella, el banquero le pidió que le facilitase la marcha del penal pues su situación era injusta y su salud frágil. Y este accedió. De hecho, para hacerlo todo más sencillo, mandó al guardián de la puerta principal a comprar tabaco a la Plaza de Cervantes y luego a descansar en torno a las 23h. Y fue sobre esa hora cuando Juan March salió de su celda con sus pertenencias y se dirigió a la puerta principal del reformatorio, donde le esperaba un coche Ford que le llevaría hasta Gibraltar tras un largo viaje nocturno.

El general Burguete departiendo con los periodistas tras enterarse de la fuga de March (04-11-1933) Fotografía Alfonso.

El general Burguete departiendo con los periodistas tras enterarse de la fuga de March (03-11-1933)
Fotografía Alfonso.

Mientras tanto en Alcalá, no sería hasta las 11 de la mañana cuando se dio la voz de alarma. A esa hora, la del toque de diana especial que tenía Juan March, fue cuando los sirvientes llegaron a su habitación y descubrieron que estaba vacía, avisando al director del Reformatorio de inmediato. A este le pilló todo de improvisto pues el jefe de servicio nocturno, Martín Arnáiz, no le había informado de que hubiera ocurrido nada extraño. Y eso que no sólo faltaba el afamado exdiputado sino que su guardia personal, el oficial de prisiones Eugenio Vargas, también estaba desaparecido. El director telefoneó a la dirección de prisiones, de ahí al gobierno y a las portadas de periódicos de medio mundo. La fuga estaba planeada, obviamente, pero no eran muchos los que conocían el plan. Dentro del propio círculo de amistades de banquero parece que se desconocía puesto que el propio día 4 de noviembre, a eso de las 15:30, llegó a Alcalá el general Ricardo Burguete para visitar a su gran amigo Juan March. Los propios periodistas que estaban en la puerta del penal relataron la cara de estupor cuando le comunicaron que se había fugado.

Soldados entrevistados tras la fuga de Juan March (03-11-1933) Fotografía Alfonso

Soldados entrevistados tras la fuga de Juan March (03-11-1933)
Fotografía Alfonso

Esta situación provocó una gran conmoción política y consecuencias inmediatas como la destitución del director del penal, D. Leopoldo Calleja y el encarcelamiento del jefe de servicio Arnáiz. Además, dio lugar a numerosos rumores: que si el Ministro de Gobernación había ordenado el cierre de fronteras, que March había salido por la puerta trasera que daba a la Calle del Carmen y no por la principal, que se había fugado hacia Estoril en un coche de gran cilindrada que habían dejado esa tarde su familia al visitarle, que todo se produjo mientras el guardia salió a comprar tabaco por orden del encargado de vigilar a March, que el oficial Vargas había huido con el financiero, que la mujer del oficial desaparecido sabía donde estaba y había hablado con él desde el teléfono del Casino Militar…habladurías. Lo cierto es que fue un verdadero escándalo que llenó portadas y periódicos durante muchos meses y es que por mucho que él afirmara que quien lo liberó lo hizo sin recompensa económica, esto es cuanto menos cuestionable. En definitiva, la comidilla de todo un país por lo que también acabó siendo satirizado por numerosos dibujantes de la época, como en esta impagable viñeta que nos muestra el Colegio Trilingüe.

Caricatura de la huida de Juan March, por Soka. Semanario Be Negre (08-11-1933)

Caricatura de la huida de Juan March, por Soka.
Semanario Be Negre (08-11-1933)

Por su parte, Juan March no se escondió y dio en seguida su propia versión de los hechos y las razones que le llevaron a fugarse en multitudinarias ruedas de prensa tanto en Gibraltar como en Francia, a dónde se traslado poco después:

Colectivamente acuso a los que en 1930 vinieron a pedirme dos millones de pesetas para hacer la revolución. La República, me dijeron, le devolverá un millón por cada peseta. Acuso a cuantos me persiguieron, prevaricando a sabiendas, a los que a mi costa falsificaron documentos, a los que cometieron en la tramitación del proceso todos los delitos que es dable cometer en un procedimiento judicial. Colectivamente acuso de prevaricaciones a los ministros del Gobierno Azaña, y de un modo concreto e individual, a los Sres. Carner, Prieto y Domingo. Pero no sólo de prevaricaciones, sino de otros delitos que revisten figura penal. […] A los quince días de estar recluido en la cárcel de Madrid, unos amigos o asociados del Sr. Carner, que a la sazón era ministro de Hacienda, los Sres. Viellas, comisionaron un estudio relativo a mis negocios en Marruecos, y, al mismo tiempo, el referido ministro y otros elementos del Gobierno gestionaban «oficialmente», cerca de la «Societé Internationale des Tabacs du Maroc», la rescisión de mi contrato, con el propósito manifiesto y probado de adjudicarlo a sus amigos, y previa oferta a la Sociedad de que ésta entidad sería indemnizada cumplidamente. Como ya el director de la Sociedad, y el consejero español, marqués de Caviedes, objetaron al Sr. Carner la imposibilidad de ejecutar la operación sin mi asentimiento, puesto que yo era una de las partes contratantes, el ministro arguyó en su despacho oficial: «No se preocupen ustedes, March pasará en la cárcel todo el resto de su vida».

Texto de la declaración de Juan March recogida en la revista “Acción Española”

Sátira sobre la huida de Juan March, por Bagaria. Revista Luz (04-11-1933)

Sátira sobre la huida de Juan March, por Bagaria.
Revista Luz (04-11-1933)

Juan March acabó volviendo a España a principios de 1936, tras ser elegido de nuevo como diputado. Poco después se convertiría en el mayor financiero del bando golpista en la Guerra Civil, siendo el que pagó el Dragon Rapide que llevó a Franco a Marruecos. Pero esa es otra historia.

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Acerca de José Antonio Perálvarez

Licenciado en Historia, Experto en Gestión de la Información, Docente ocasional y Guía Turístico de Cervantalia y Alcalá Bikes. Complutense y amante de nuestra ciudad
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4 respuestas a La fuga de Juan March

  1. Pingback: Asesinato en el Teatro Salón Cervantes | Historias de Alcalá

  2. Según señala Pere Ferrer en su obra “JUAN MARCH El hombre más misterioso del mundo”, March no tardó mucho en regresar a España. A poco de evadirse March, el 3 de noviembre de 1933, se celebraron elecciones legislativas, el 19 de noviembre de 1933. Las ganó la derecha, una coalición entre el Partido Radical de Lerroux y la CEDA de Gil- Robles. Dos políticos que eran deudores de Marcha, bien por motivos económicos o por cuestiones políticas, o por ambas. Así que la causa de su huída pronto fue archivada por la Justicia. Y la causa por la que estaba en prisión preventiva, la investigación de la Comisión de Responsabilidades políticas iniciada contra él en agosto de 1931 quedó en nada y don Juan March Ordinas regresó tan ricamente a España el 23 de marzo de 1934. Poco después March tomó su acta de diputado porque se había presentado a las elecciones por el partido de Santiago Alba, un amiguete de toda la vida. Alba salió elegido presidente de las Cortes. Se iniciaba el bienio negro.
    Mercedes Cabrera Calvo Sotelo, la que fue ministra de Educación con Zapatero, sostiene en su libro Juan March, que este incluso apostó por Franco como jefe del golpe de estado porque le creía el menos preparado y fácil de manejar, lo cual le convenía a sus negocios. March nunca dio puntadas sin hilo.
    Ángel Aguado
    https://escaparateignorado.com

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