La fuga de la asesina de la plancha

Una de las consecuencias que tuvo la Desamortización de Mendizábal fue la radical transformación de Alcalá de ciudad universitaria a ciudad militar y carcelaria. La inmensa mayoría de los edificios conventuales y universitarios desamortizados no encontraron compradores y acabaron convirtiéndose en cuarteles o presidios, lo que dio lugar a historias como la de Melchor Rodríguez que ya os conté. Así, Alcalá se convirtió en ciudad de paso de militares y de reclusos, algunos de los cuales fueron famosos por sus crímenes. Hoy os voy a hablar de una historia curiosa que sucedió con una de ellas: Cecilia Aznar, la asesina de la plancha.

Cecilia Aznar

Cecilia Aznar Celamendi había nacido en el seno de una familia humilde en Cervera (Lérida) en 1880. A los 22 años era ya madre, viuda y se ganaba la vida sirviendo o prostituyéndose. Y fue sirviendo en Hotel La Gare de Irún cuando conoció al infortunado Manuel Pastor y Pastor, quien decidió llevársela consigo a Madrid.

D. Manuel Pastor y Pastor

D. Manuel Pastor y Pastor

Allí, Cecilia se convirtió en la criada para todo de este extravagante soltero cuarentón de posición acomodada que vivía en el 45 de la calle Fuencarral. La cerverina acompañaba a Manuel en sus rutinarios paseos en coche de lujo por el Retiro, a comprar dulces en las pastelerías madrileñas y en sus cenas en los mejores restaurantes madrileños como Figón de Botín. Sin embargo, algo se torció la noche del sábado 21 de junio de 1902. Al día siguiente, domingo 22, los alarmados porteros de la finca avisan al apoderado del señor Pastor de que la criada había salido temprano y no había vuelto. Al entrar la policía en la vivienda, descubrieron el cuerpo de Manuel tumbado en la cama con los brazos abiertos, prácticamente desnudo y con la cabeza destrozada a golpes con una plancha metálica. Días después, y tras gastarse mucho dinero en ropa, juergas e incluso haber sido estafada, fue detenida por la policía de Puigcerdá mientras preguntaba por el puerto. Fue condenada a muerte por garrote vil pero finalmente se le conmutó por cadena perpetua a cumplir en la cárcel de mujeres de Alcalá de Henares: la Galera.

La Galera, antiguo Colegio-Convento de Carmelitas Descalzos. (1914) Fotografía de Tomás de Gracia Rico publicada en

La Galera, antiguo Colegio-Convento de Carmelitas Descalzos.
(1914)
Foto de Tomás de Gracia Rico publicada en “La Bola de Oro”

Cecilia se convirtió en una celebridad gracias al asesinato que cometió y recibía la continua atención de los medios de comunicación. Así, en el nº 137 del Noticiero extremeño (09/08/1904) se lee lo siguiente:

aznarAquella enfermedad no debía ser tan grave cuando Cecilia se recuperó bien. Sería años después, el 23 agosto de 1916, cuando la asesina de la plancha volvería a los titulares pero esta vez llegando incluso a ser noticia principal: se fugó de la Galera junto a su compañera de celda.
Bien es verdad que aquello no tenía mucho mérito. Quienes cuidaban de las presas eran las religiosas de las Hijas de la Caridad y no había más que un par de guardias raramente armados. De hecho, el relato de la fuga que apareció en diversos periódicos del momento, como ABC o El Defensor de Almería, es casi cómico. Según la versión que se dio a la prensa, las religiosas se encontraron el calabozo de Cecilia Aznar y de su compañera Antonia Hernández, La Estrella, vacías en la ronda de la mañana. Tras avisar a las autoridades, descubrieron los barrotes de la ventana doblados y una escala hecha con sábanas atadas entre sí. De película. Sin embargo, la versión que dio la propia Cecilia tras su detención a unos periodistas era algo diferente. Ella contó que pensaron en fugarse tras ser encerradas en las celdas de castigo. Al caer la noche y sin mucha dificultad, lograron levantar el pestillo con una cuchara y salieron al pasillo. De allí, a través de una escalera, salieron al patio y tras apilar unas cuentas cajas contra las tapias, salieron de la cárcel. Tras caminar lo que quedaba de noche por el camino hacia Loeches, entraron en un huerto para comer peras y uvas. Fue poco después cuando una pareja de la Guardia Civil las detuvo en esta cercana población a Alcalá y las condujo hacia La Galera de nuevo: en un coche del periódico ABC (eran otros tiempos)

Cecilia Aznar en su llegada a La Galera tras su captura. Foto ABC

Cecilia Aznar en su llegada a La Galera tras su captura.
Foto ABC

Y así terminó la fuga de la asesina de la plancha. Cuando fue preguntada por su huida, ella comentó que no pretendía marcharse. Sabía que no tenía dinero ni apoyos suficientes (a pesar de que se fabuló y llegó a detener en Madrid a dos posibles cómplices) sino que simplemente querían disfrutar de un rato de libertad. De hecho, no se resistieron en su captura.

Cecilia Aznar prosigió su presidio en La Galera hasta que en 1926 se le otorgó el indulto debido a su buena conducta. Tras salir de la cárcel se reunió con su hijo, según unas fuentes en Ceuta y según otras en una población catalana. Allá donde fuere, no hubo nunca más noticia sobre la asesina de la plancha.

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Acerca de José Antonio Perálvarez

Licenciado en Historia, Experto en Gestión de la Información, Docente ocasional y Guía Turístico de Cervantalia y Alcalá Bikes. Complutense y amante de nuestra ciudad
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