El Cristo de la Agonía de Pedro de Mena

Una vez que ha terminado la oposición para mí, de la que a pesar de no haber aprobado no he salido tan mal parado comparado con la masacre que han realizado con muchos de los opositores, me dispongo a retomar el blog. Espero que no se os haya hecho larga la espera.

La entrada de hoy versa sobre una de las mejores obras de arte que tenía nuestra ciudad: El “Cristo de la Agonía” de Pedro de Mena. Todos conoceréis a este escultor del s.XVII por su famoso “Cristo de la Buena Muerte” o “Cristo de Mena” que los legionarios acompañan en la Semana Santa de Málaga. Sin embargo, debéis saber que la talla malagueña original fue destruida en 1931, años antes de que la nuestra corriera la misma suerte.

"Cristo de la Agonía" por Pedro de Mena (en torno a 1662).  Fotografía de Vicente Moreno (Archivo Moreno, IPCE, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte)

“Cristo de la Agonía” por Pedro de Mena (en torno a 1662).
Fotografía de Vicente Moreno [Archivo Moreno, IPCE, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte]

Se trataba de una escultura de bulto redondo. Obra figurativa y tridimensional, se trataba de una talla de madera policromada en la que se representaba a Cristo en el momento de la agonía en la Cruz. A diferencia del cristo malagueño, el de Alcalá no presentaba un peripatetismo en el que se transmite una agonía extrema sino que nos mostraba un elegante contraposto. Su cuerpo estaba hecho con líneas suaves, presentando el Perizonium o Paño de Pureza que caía de manera natural y una anatomía bien definida en la que destacaban las rodillas, las costillas y el rostro. Este último presentaba una barba y cabellos magistralmente tallados y unos ojos casí vacíos que miraban al infinito, siendo en su conjunto una contradicción en sí mismo: con una extraordinaria serenidad se muestra un grito ahogado, silencioso, exhalado en medio de un sufrimiento terrible. Muestra de ello es la expresión de súplica que se transmitía con las cejas mientras que la sangre le corría por rostro y torso proveniente de su frente, en la que estaba presente la corona de espinas magistralmente tallada.
La escultura se encontraba sobre una cruz que se apoyaba en el suelo. Realizada mayoritariamente con tablones planos de madera, presentaba elementos decorativos en los extremos y la cartela con la inscripción INRI sobre la cabeza de Cristo.

Detalle del rostro del "Cristo de la Agonía" por Pedro de Mena (en torno a 1662). Fotografía de Vicente Moreno (Archivo Moreno, IPCE, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte)

Detalle del rostro del “Cristo de la Agonía” por Pedro de Mena (en torno a 1662).
Fotografía de Vicente Moreno [Archivo Moreno, IPCE, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte]

Para conocer la historia de la talla, es necesario recurrir al primer gran historiador complutense, D. Miguel de la Portilla y Esquivel, quien en su Historia de Compluto de 1725 nos habla de la escultura pocos años después de su creación:

“Ay en la Iglesia de los Padres una Imagen milagrosa del Santo Christo de la Agonía, que es tradición, la trabaxó el celebrado artífice Mena; y son maravillosos los Sermones que predican estos Religiosos, en los misereres de los Domingos de Quaresma, que se cantan, colocando al devotísimo Crucifixo en el Altar Mayor”

Así pues, Portilla señala al afamado Mena como el autor de la imagen.
Pedro de Mena (1638-1688) es uno de los mayores representantes de la imaginería española, representante de la escuela granadina. Hijo del también escultor Alonso de Mena y discípulo de Alonso Cano, quien había realizado algunos trabajos en Alcalá, desarrolló su labor escultórica principalmente en tres ciudades, Granada, Málaga y Madrid, si bien es en la ciudad malacitana donde más y mejor llevó a cabo su trabajo, realizando allí en su periodo de madurez algunas de sus mejores obras como el ya citado Cristo de Mena.
No se sabe a ciencia cierta como surge su relación con Alcalá, la cual, por otro lado, no está bien documentada. Todo debió surgir en 1662, cuando Pedro de Mena viene a Madrid a estudiar obras de su maestro y otros autores así como para darse a conocer en la Corte. Aquí realizó varios encargos, siendo el más famoso su “San Francisco de Asís” para la Catedral de Toledo, siendo nombrado Maestro Mayor de Escultura de la Catedral de Toledo por el cardenal Baltasar de Moscoso y Sandoval, Arzobispo de Toledo y Señor de Alcalá. No es descabellado pensar que fuera a través del prelado cuando comenzara su relación con nuestra ciudad, pero ese extremo no puede asegurarse al carecer de documentación al respecto. La realidad es que nuestra ciudad llegó a contar la obra que nos atañe y con otras tres que aún perviven en el Convento de las Carmelitas de Afuera, una Dolorosa y dos altorrelieves, otra Dolorosa y un Ecce Homo.

Los padres a los que hace referencia el historiador complutense son los clérigos regulares menores del Colegio-Convento de San José, es decir, los Caracciolos. El colegio alcalaíno se fundaría en 1604, según Portilla, en unas casas situadas a espaldas del Colegio-Convento de Santo Tomás de Aquino de los Dominicos (actualmente, Hotel-Parador) y del Colegio de los Caballeros Manriques por lo que debió situarse entre estos y el Colegio-Convento de San Cirilo de los Carmelitas Descalzos (La Galera). Posteriormente se trasladaría a la calle de Santa Clara, levantando el edificio que actualmente ocupa la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá. La iglesia del colegio estaría terminándose en los tiempos en los que Pedro de Mena vino a Madrid, puesto que en 1662 se produjo el traslado del santísimo y la apertura al culto del edificio. ¿Se trataría ya del Cristo de la Agonía de Pedro de Mena? Todo parece indicar que sí.

Colegio-Convento de San José de Clérigos Regulares Menores o de Caracciolos.                          Fotografía de José Luis Quintana

Poco después de la llegada de la imagen, se fundaría una cofradía de esclavitud bajo la advocación del Cristo de la Agonía a instancias de los padres Caracciolos, por lo que su devoción se extendió rápidamente por Alcalá, como nos muestra Miguel de Portilla al calificarla de milagrosa. Según nos cuenta la Cofradía en su página web, esta procesionó cada madrugada del Viernes Santo hasta 1762, cuando surgieron problemas entre ellos y los padres y la imagen dejó de salir. Algunos cofrades se pusieron en contacto entonces con los cofrades del Cristo de los Doctrinos, saliendo esta imagen en Semana Santa por primera vez al año siguiente. Unos años después, en 1791, algunos antiguos cofrades del Cristo de la Agonía refundan la esclavitud de acuerdo con los Padres Caracciolos y el Cristo de Mena volvería a procesionar hasta la invasión francesa.
En 1836 llegó la tan dañina para Alcalá desamortización de Mendizabal y los Caracciolos fueron exclaustrados y su colegio cerrado. Fue entonces cuando la imagen del Cristo de la Agonía pasó al cercano Convento de Santa Úrsula de Franciscanas Concepcionistas. Volvería a las calles de Alcalá junto a una Vírgen de los Dolores desde mediados del siglo XIX hasta 1931, cuando se suspenden las procesiones de Semana Santa. La talla siguió en las Úrsulas hasta que el 27 de febrero de 1937, en plena Guerra Civil, unos milicianos entraron en el Convento para saquearlo, descolgaron la imagen entre burlas delante de las monjas y lo llevaron al Cuartel del Carmen. Allí lo trocearían para usarlo de leña para una hoguera.

Fue así como la barbarie, la ignorancia y, por qué no decirlo, una estupidez casi sobrehumana, terminó con la que podría ser, junto al Cristo de los Doctrinos, la mejor escultura que existía en Alcalá.

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Acerca de José Antonio Perálvarez

Licenciado en Historia, Experto en Gestión de la Información, Docente ocasional y Guía Turístico de Cervantalia y Alcalá Bikes. Complutense y amante de nuestra ciudad
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4 respuestas a El Cristo de la Agonía de Pedro de Mena

  1. Acabo de ver por casualidad esto y me ha sorprendido muchísimo. No creo de ninguna manera que se trate de Pedro de Mena ni de su taller, incluso tiene características aún más barrocas y menos clásicas que Mena y su escuela.

    Pero el interés no es ese, el interés es que este Cristo tiene un GEMELO!!! El Cristo de la Expiración de Córdoba es idéntico, aunque ha tenido diferentes restauraciones y retoques a lo largo de los siglos, el parecido sigue siendo total, sobretodo en el rostro.

    Pero las casualidades no quedan ahí, el Cristo de la Expiración de Córdoba también procede del Convento de San Francisco de Córdoba, de frailes franciscanos, aunque ahora esté en el convento de San Pablo, antes dominico y ahora claretiano. Posiblemente el autor tenga relación con los franciscanos que solía hacer trabajos para la orden o era un fraile franciscano. En todo caso, no me parece que sea ni de escuela granadina ni mucho menos sevillana, posiblemente sea de algún autor no andaluz. Pedro de Mena y su taller se descarta por comparación sin lugar a dudas.

    Os dejo enlaces con varias fotos del Cristo de la Expiración de Córdoba:

    Saludos.

    • La verdad es que yo mismo me había planteado muchas dudas y algunos “complutones” locales igual. Es cierto que la talla que muestra la foto no tiene ninguna característica del taller de Mena. Sin embargo, tradicionalmente siempre se le ha atribuido, ya desde el propio siglo XVIII. Lo que me hace preguntarme una cosa…¿Es una mala atribución desde los inicios o la foto no corresponde al dicho Cristo de Mena?

      Muchas gracias por hacerme saber la existencia de este Cristo cordobés, la verdad es que es innegable la procedencia del mismo taller por la factura que tiene e incluso la misma expresión del rostro. Este finde modifico la entrada.

      Un saludo y, de nuevo, gracias!

      • Hola

        Llego un poco tarde a esta conversación 🙂
        Si leéis prensa antigua o libros de arte de los siglos XVIII o XIX, siempre se le solía atribuir a un maestro cualquier obra anónima de cierta calidad. Creo que es el caso que nos ocupa. Al no saber el autor en algún momento alguiem lo atribuyó a Mena. Lo que es muy claro es que de Mena no tiene nada (aún siendo una imagen interesantísima).
        Lo que me parece muy curioso es que con la buena calidad de las fotografías la Cofradía de la Agonía nunca haya encargado una copia del mismo y prefiera una imagen seriada de escaso o nulo valor artístico.

        Un saludo

        Antonio

      • Hola Antonio!
        La verdad es que leyendo a posteriori, yo opino como tú. La obra no tenía la calidad de Mena aunque era una talla muy buena. Y también comparto contigo lo de que una copia a través de las fotos habría sido algo magnífico, como se hizo con la Virgen del Val.
        Gracias por el aporte. De hecho me has hecho recordar que tenía pendiente cambiar ciertas cosas de la entrada.
        un saludo!

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