Los Borgia y Alcalá

Que la familia Borja (o Borgia, como son conocidos mundialmente) fue una de las más influyentes y poderosas en el mundo cristiano de los siglos XV y XVI es harto conocido. De hecho, es la única familia española que dio dos Papas a la jerarquía católica y, desde esa posición, adquirieron un poder e influencia como ninguna otra en aquel tiempo. Y ese poder e influencia también se vio reflejado en Alcalá a través de la relación que distintos miembros de la familia tuvieron con nuestra ciudad, directa o indirectamente.

San Francisco de Borja, por Alonso Cano (1624) Museo de Bellas Artes de Sevilla

La primera relación de los Borgia con Alcalá fue a través de Alfons de Borja i Cavanilles, más conocido como el papa Calixto III, cuyo papado se extendió entre 1455 y 1458. En la primavera-verano de ese último año, el Arzobispo Carrillo había enviado una súplica al Calixto III para que aprobase la dotación de las cátedras que había creado en el Monasterio de Santa María de Jesús de Alcalá de Henares que el arzobispo había fundado. El Papa lo aprobó pero falleció antes de que la cancillería pontificia hubiera expedido la bula por lo que sería finalmente su sucesor, Pío II, el que daría su beneplácito a la petición de nuestro arzobispo.

En el año de 1472, el entonces vicecanciller y legado papal Rodrigo de Borja llegó a Alcalá invitado por el Arzobispo Carrillo. Este, deseando conseguir el capelo cardenalicio por delante de su enemigo Pedro González de Mendoza, agasajó de tal manera al futuro papa Alejandro VI que Alcalá y sus aldeas acabaron quedándose sin gallinas. No le serviría de mucho pues sería finalmente el Mendoza quien fue nombrado cardenal.

Saltamos al año 1485. A pesar de su cada vez mayor influencia y poder, la familia Borja no ostentaba ningún gran título nobiliario. El por entonces cardenal Rodrigo de Borja, futuro Papa Borgia, dentro de su estrategia política y familiar, decidió conseguir uno y fue a fijarse en una de las poblaciones más prósperas del Reino de Aragón gracias al cultivo de la caña de azúcar: Gandía. Tras superar muchas vicisitudes y enfrentamientos, el cardenal llegó a un acuerdo con el rey Fernando el Católico que se plasmaría en dos documentos. En el primero de ellos, un contrato fechado el tres de diciembre de 1485, el rey vende Gandía y el castillo de Bairén a Pedro Luís de Borja, primogénito del cardenal, quien se había distinguido como leal militar en la Guerra de Granada. En el segundo, un privilegio real fechado el veinte de diciembre del mismo año, el rey Fernando el Católico otorga el ducado de Gandía a Pedro Luís y sus descendientes a perpetuidad. ¿Y qué tiene esto que ver con nuestra ciudad? Ambos documentos fueron firmados en Alcalá de Henares por el monarca en persona y ante el notario complutense Luis González. Todo esto sucedió durante la estancia de los Reyes Católicos más fructífera para nuestra ciudad: El día dieciséis de diciembre, tan solo cuatro días antes de la firma del privilegio real, nacía la Infanta Catalina en el Palacio Arzobispal; por otro lado, tan solo un mes después, el veinte de enero de 1486, los Reyes Católicos recibían por primera vez a Cristóbal Colón en el palacio de los arzobispos. Y entre ambos acontecimientos, había nacido en nuestra ciudad el ducado borgia de Gandía.

Para encontrar el siguiente hito importante debemos irnos hasta 1498. El Cardenal Cisneros, dentro del proceso de creación de su Universidad alcalaína y siguiendo el ejemplo del Arzobispo Carrillo, envía una súplica a la curia romana para que aprueben su fundación. El Papa Alejandro VI, Rodrigo de Borja, aprobó la concesión el veintidós de diciembre de 1498. Esta aprobación se plasmaría en tres documentos fechados el trece de abril de 1499: la bula Etsi cunctos y dos cartas buladas, Inter Caetera (considerada la bula fundacional, pues fue la primera redactada y en la que se autoriza la creación de la Universidad) y Militanti Ecclesiae. 

El resto de las historias de los Borja y Alcalá giran en torno a la Universidad.

San Francisco de Borja (IV Duque de Gandía). En 1527, de camino a la corte del Emperador Carlos V, Francisco de Borja se detuvo unos días en Alcalá para asistir a lecciones de Filosofía en nuestra Universidad. Fue entonces cuando, a principios de mayo, presenció el apresamiento de San Ignacio de Loyola por parte de la Inquisición en la calle Mayor. El santo le produjo tal impresión que al fallecer su esposa, en 1546, decide entrar en la Compañía de Jesús. Siendo ya jesuita, pasó grandes periodos en el Colegio de la Compañía de Alcalá dentro de su misión evangelizadora y fundacional que llevó a cabo por toda la Península. Fue el primer Maestro de Escritura en el Colegio Máximo de Alcalá y predicó en la Magistral y capilla de San Ildefonso. Además, se conservan cartas suyas enviadas desde nuestra ciudad entre 1555 y 1559, siendo ya Comisario General de los Jesuitas en España. En 1565 sería elegido como tercer General de la Orden, siendo los dos primeros estudiantes de Alcalá: San Ignacio de Loyola y Pedro Laínez. Fue canonizado en 1671, habiendo acontecido algunos de los milagros que lo permitieron en nuestra ciudad, según cuentan sus biógrafos.

Tomás de Borja y de Castro-Pinos (hermano de San Francisco de Borja) comenzó sus estudios en el Colegio Mayor de San Ildefonso, de donde pasaría a Colegio Mayor de San Bartolomé de Salamanca, doctorándose allí en Teología. Fue obispo de Málaga, Arzobispo de Zaragoza y Capitán General de Aragón.

Juan de Borja y Castro (segundo hijo de San Francisco de Borja) estudió filosofía en la Universidad de Alcalá entre 1551 y 1552, habiendo sido enviado por su padre. Por ello no es arriesgado pensar que se alojó en el Colegio Convento de los Jesuitas. Fue militar, embajador, Presidente del Consejo de Estado de Portugal, I Conde de Mayaldo y I Conde de Ficalho.

Gaspar de Borja y Velasco (hijo del VI Duque de Gandía) fue colegial del Colegio Mayor de San Ildefonso, doctorándose en Teología. Trabajó como profesor y lector público de nuestra universidad. A lo largo de su vida ocupó cargos importantes: fue Cardenal, Arzobispo de Sevilla, Camarlengo del Papa, Embajador de España ante la Santa Sede, Virrey de Nápoles y Arzobispo de Toledo.

Juan de Borja y Armendia (bisnieto de San Francisco de Borja) fue estudiante de  artes en la Universidad de Alcalá, donde alcanzó los títulos de Bachiller y Licenciado. Fue Presidente de la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá entre 1605 y 1628.

Carlos de Borja y Centellas y Ponce de León (cuarto hijo del IX Duque de Gandía) entró como colegial porcionista en el Colegio Mayor de San Ildefonso el dos de agosto de 1669. Su estancia en nuestra universidad se prolongó hasta 1679, doctorándose en Cánones y Derecho Civil. A lo largo de su vida reunió una gran cantidad de cargos y títulos, llegando a ser Arzobispo de Trebisonda, Patriarca de las Indias Occidentales, Cardenal y Vicario General de los ejércitos españoles.

Francisco de Borja y Centellas y Ponce de León (hijo del IX Duque de Gandía) era hermano del anterior y también fue entró como colegial porcionista del Colegio Mayor de San Ildefonso el dos de agosto de 1669. Como él, se doctoró en Cánones y Derecho Civil. Fue catedrático de Instituta, Decretales y Sexta en nuestra universidad. Fue miembro del Consejo de Estado, Cardenal, obispo de Calahorra y Arzobispo electo de Burgos (falleció el mismo día de su nombramiento)

Francisco Borja de Toledo y Briones. No he encontrado la relación directa con la casa de Borja pero su apellido y el hecho de que estudiara en la Universidad de Gandía me hacen pensar que perteneció a una rama segundona de la familia que se asentó en Toledo en el siglo XVII. Fue elegido colegial del Colegio Mayor de San Ildefonso el doce de junio de 1758. Rector del Colegio Mayor (1759-1760), Doctor en Teología y catedrático de artes en nuestra Universidad. Fue canónigo lectoral de Badajoz (1762) y canónigo de la Catedral de Cuenca.

La familia Borja jamás tuvo residencia propia ni, por extensión, gran impacto en la historia de nuestra ciudad como sí la tuvieron otras familias nobles como los Mendoza. Sin embargo, con este pequeño trabajo de investigación he querido mostrar que la relación que hubo entre los Borja y Alcalá fue fructífera para ambos. Espero habéroslo sabido mostrar.

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Acerca de José Antonio Perálvarez

Licenciado en Historia, Experto en Gestión de la Información, Docente ocasional y Guía Turístico de Cervantalia y Alcalá Bikes. Complutense y amante de nuestra ciudad
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