Alcalá de Henares, putas, monjas y militares

¡Felices fiestas a todos! Tras una vacaciones en el pueblo familiar, retomo el blog con otro de los refranes de Alcalá. Realmente, os podréis imaginar perfectamente su significado pero, por si acaso, os lo explico.

Esta refrán es un resumen breve y conciso de la Alcalá de la segunda mitad del s.XIX y la primera mitad del XX. Os desgrano el por qué de cada una de sus partes.

Militares: La “Desamortización de Mendizabal” vació numerosos edificios de Alcalá. De hecho no solo afectó a edificios religiosos, como se generalmente se cree, sino que todos los edificios de la Universidad de Alcalá recién cerrada fueron sacados a subasta, incluyendo los de titularidad real como el Colegio del Rey. Es decir, una inmensa mayoría de los grandes inmuebles de nuestra ciudad fueron puestos en venta buscando llenar las arcas del Estado. Sin embargo, casi ninguno de ellos acabo en manos privadas puesto que no hubo ofertas por ellos si exceptuamos la Manzana Cisneriana, cuyos avatares de esos tiempos ya os contaré en otra ocasión. Así, la mayoría de aquellos edificios fueron convertidos en cuarteles y la ciudad, otrora llena de estudiantes, se llenó de militares. Una situación que perduró hasta finales del siglo XX en el casco antiguo.

Putas: Como ya os conté cuando os expliqué el refrán de “A Alcalá putas, que viene San Lucas” , la prostitución en Alcalá giraba en torno a la demanda estudiantil y, por lo tanto, el gremio se vio muy afectado con el cierre de la Universidad en 1835. Sin embargo, la llegada de los militares reflotó el negocio y los prostíbulos siguieron a todo rendimiento.

Monjas: Unida a la Desamortización de Mendizabal se decretó una exclaustración de las órdenes religiosas. Sin embargo, no todas las órdenes de Alcalá fueron expulsadas de sus monasterios sino que algunas recibieron el permiso para quedarse en sus edificios. Y todas ellas fueron femeninas. Así, una vez desaparecidos los clérigos y monjes, en Alcalá solo quedaron monjas.

El siglo XIX fue el peor de la Historia de nuestra ciudad. Tras el duro golpe a nivel artístico que sufrió durante la Guerra de la Independencia, Alcalá sufrió un durísimo periodo de crisis y despoblación tras el cierre de la Universidad, pues perdió su principal fuente de riqueza. Además, la desaparición de la influencia de los Arzobispos de Toledo con la creación de la Diócesis de Madrid-Alcalá, supuso otro golpe de efecto en una ciudad en la que estos habían tenido una importancia vital. Por su parte, la industria pasó de largo y apenas se asentó en la ciudad y la población disminuyó hasta una quinta parte de los habitantes de principios del siglo XIX. De hecho, hay testimonios de aquella época que hablan de una ciudad vacía en la que crece la hierba por su calle Mayor, por la que solo transitan perros famélicos.

En definitiva, la antaño prestigiosa ciudad de Alcalá era solo eso en pleno siglo XIX y principios del XX: putas, monjas y militares.

*Existen otras variantes de este refrán, aunque el trasfondo es el mismo: “Alcalá de Henares, curas, monjas y militares” y “Alcalá de Henares, curas, putas y militares”.

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Acerca de José Antonio Perálvarez

Licenciado en Historia, Experto en Gestión de la Información, Docente ocasional y Guía Turístico de Cervantalia y Alcalá Bikes. Complutense y amante de nuestra ciudad
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